HOLY FUCK I’D SO LIKE TO BE LIKE THIS GUY OVER HERE.
CHARISMA, PHYSICAL APPEAL, MONEY, POPULARITY, AN INCIPIENT CAREER, SEXUAL EXPERIENCE, INDULGENCE FROM HIS EX-GF’S AND THEIR FRIENDS ABSOLUTE APPROVAL… HE’S GOT EVERYTHING.
WHO KNOWS… MAYBE IF I MANAGE TO EMULATE HIM PERFECTLY, I CAN ACTUALLY PERSUADE HER TO LOVE ME AND STOP TREATING ME LIKE A MERE UGLY, POOR, BORING, FILLED WITH OBSEQUENCE AND FAIL PLACEBO!
Just like sordid old times
It's been a while, and happened a lot...
…pero no regresé a este remanso inmaterial a hablar de mi vida, curiosamente. Sino a transcribir una perorata aterradoramente especular que comencé a escribir para Greif, un personaje igualmente especular que nunca será el formidable antagonista de ninguna heroína moralmente ambigua.
“Contrariamente a la creencia popular, mi convicción es que la violencia es una herramienta. Intrínsecamente amoral y neutral… somos nosotros quienes determinamos si es loable o deleznable, nosotros quienes apelamos a ella para emancipar o sojuzgar y finalmente nosotros quienes arbitramos y le endilgamos una significancia moral. La violencia es más pura que el amor, *****. Tú lo sabes bien.”
Una convicción latente, hasta ahora
El rédito creativo de la amargura no cesa de sorprenderme. Claro que para cualquiera de mis maravillosos allegados el producto de mis cavilaciones insomnes no es nada rutilante comparado con lo que producen hasta por accidente, pero yo también me puedo regodear, ¿no?
“Quienes mejor lidian con el dolor son aquellos incapaces de tolerarlo”
El mensaje que infiere es obvio y trillado, pero su cualidad no radica en eso, sino que extrañamente quedé satisfecho con la forma bellamente concisa del improvisado adagio. Creo que hasta sería popular si siempre escribiese de forma tan sucinta.
Conflictividad Crónica
Juro que si alguien vuelve a objetificar a su novia con el fin ulterior de fortalecer activamente su monstruoso ego a expensas de mi alicaída autoestima, voy a abolir mi indulgente Protocolo de Dirimición Incondicionalmente Diplomática de Conflictos Interpersonales y atomizar su cuerpo, incinerarlo con un lanzallamas para que el fuego abrasador purifique su pérfida persona o quizá exprimir hasta la última gota de sangre de su otrora fofa figura, como si fuese una inerte, flácida e indefensa naranja.
Y no se trata de truculentas hipérboles catárticas, sino de una genuina amenaza.
Tendré que hacerlo para restaurar el endeble equilibrio egoico y una ínfima porción de mi dignidad ante cretinos que, en mis antípodas, son apologizados y venerados por todos sus allegados, incluso muchos de los míos.
Sosiegos Mundanos y Básicamente Exógenos
Y sí… las tesituras negativas coartan mi usual proclividad a las interpretaciones correctas
Es increíble la facilidad con la que una férrea creencia paranoide puede ser impugnada por una simple aclaración. Ahora me siento más estúpido que cuando redacté enardecidamente el post anterior.
Como nota tuxtapuesta, creo que debería someter a mi Tumblr a un cambio de diseño acorde a su imperante temática aprensiva. Sin embargo, no es nada acuciante.
Una de mis esporádicas victorias sosegantes, o “Cómo le cagué fortuitamente $ 1,50 a un maxikiosco regenteado por gente más parca que yo (detalle absolutamente trivial concebido para extender el título y que, ulteriormente, el lector se hastíe de los berretines inherentes a mi estilo casi barroco)”
Resulta que la rutina cotidiana de la gente de mi edad consta de numerosas etapas comunes, entre las que se incluye el desayuno previo a la partida hacia el trabajo, la facultad, o la sede de la Logia Masónica. En mi caso particular, me despierto demasiado tarde y abolo impulsivamente la primera etapa (la génesis de este nocivo hábito se remonta a dos meses atrás), lo que indefectiblemente conlleva que al arribar a la estación de tren de origen del Belgrano Norte (cuya ubicación no revelaré) mi estómago comience a manifestar estruendosamente una necesidad imperiosa; la de mitigar el hambre comiendo un tentempié dulce o beber algo mínimamente nutritivo. Esta recurrente instancia se volvió a manifestar hoy.
Me acerqué al kiosco, compré una ficha para la cafetera automática (cuyo importe es $ 1,75) con $ 2, a cambio me entregaron la ficha y el vuelto. Al acercarme a interactuar con la vetusta maquinola (una fiable Saeco 7P, trasto más oneroso de lo que aparenta) cometí mi mejor error del mes… por vaya uno a saber qué profunda introspección enfermiza me distraje e introduje la moneda de $ 0,25 por error. Aún distraído opté por un insípido Capuccino (los insumos son paupérrimos) y pronto, al vislumbrar que en mi gélida mano izquierda aún yacía una desafiante y deslucida esfera plateada con una ranura (no muy reminiscente a una monedita dorada de $ 0,25) me percaté de la flagrante e idílica anomalía: ¡Me estaba tomando un café a cambio de un esfuerzo económico frugal (25 PUTOS centavos), lo que también implica que mañana puedo tomarme otro café más con la ficha sobrante! Usualmente me aferraría a los nobles preceptos éticos que se me han inculcado familiarmente y refrenaría de usar la ficha, reportaría el extraño comportamiento a las dos boludas que laburan en el kiosco o las dos acciones combinadas. Pero este extraordinario evento amerita que mañana incurra en una inusual (y anodina, vamos a sincerarnos) conducta, que implicará emplear la ficha e instaurar una nueva chicana sistémica a mi idiosincracia consumista: La espuria práctica de comprar fichas SIEMPRE con dos mangos y capitalizar los defectos del anquilosado monedero de la cafetera.
Creo que tengo que buscarme algo realmente trascendente que hacer. No puedo creer que acabo de narrar de manera tan ridículamente grandilocuente el evento que cualquier otra persona (locuaz o no) relataría escuetamente o contextualizaría más para justificar la longitud de la voluminosa wall of text que construí.
Soy sublime y la gente lo corrobora activamente
Escueta descripción personal, extraída de mi perfil de Facebook:
“Soy un pibe insulso que intenta subsistir bajo laxos preceptos morales.
Sí, dije insulso. ¿Acaso soy una usina de diversión y genialidad?”
Fragmento textualmente reproducido de un comentario dejado por un visitante:
“Buena descripción de tu persona =D”
¿Comentario satírico, instancia fortuita de capciosidad o un post inocentemente jocoso interpretado por una entidad extramadamente paranoica (yo)? La adición del emoticón, lejos de irrumpir violentamente en el penumbroso y tugurial terruño de la equivocidad como un ariete de univocidad que derrumba estruendosamente las no tan inexpugnables murallas de la subjetividad lingüística, infunde más confusión a mi anquilosada cucusa.
El ominoso trilema interpretativo que se ha planteado abruptamente ante mí es sobrecogedor, al menos efímeramente.
Me avergüenzo profundamente de haber escrito todo eso.
A ciertos ciudadanos habría que revocarles la soberanía sobre sus emprendimientos gastronómicos
Minúsculo fragmento de un diálogo que entablé esta mañana mientras trabajaba.
Random Client - ¿Y ese conservador de panchos?
Yo - No es un conservador de panchos, sino una panchera al vapor.
RC - ¿Sabés si puede conservar los panchos por 3 días?
Y - ¡¿3 DIAS?! Eso es una atrocidad bromatológica… a lo sumo 5 horas en ese equipo.
RC - …Ah, gracias.
*Luego de su partida, durante un soliloquio vehemente*
Y - Qué tipo hijo de puta.
Lo que me azora es la posibilidad de que le pregunte a otro tipo si puede conservar alimentos calientes durante un lapso de magnitud similarmente nociva.
Profunda y sutilmente, soy un tipo genial
El trágico chiste es que la mediocridad voluntaria y activamente ratificada es una condición interpersonalmente más redituable.
De hecho, cuando las personas se encuentran irremisiblemente inmersas en el nauseabundo fango de la burdidad común, cualquier leve y efímero atisbo de inteligencia, poder persuasivo o simple hilaridad es exaltada al grado de un evento cuasi paradigmático.
Secretamente pretendo que se comprendan las motivaciones ulteriores de estos posts impulsivos, pero mi voluntad es ambivalente; mi faceta pusilánime teme el prospecto de la revelación de mis retorcidas creencias egocéntricas, elucubrando desastrosas instancias de catalización acelerada de la parsimoniosa pero constante erosión social de mi persona.
Me voy a cavilar sobre el sucio y arduo trabajo introspectivo y extrospectivo de preservar este sórdido status quo.
BONUS TRACK: Debería retitular mi Tumblr a “BAWWW BLOG”. Sería un paradigma de franqueza. Sí.