
¿Saben? (trillada pregunta retórica que sólo sirve de insulso preludio a un relato sobre hechos que cualquier lector ocasional ignoraría) En este ultimo lapso de tiempo me estuvo pasando de todo. Sí, DE TODO, a mí, que hace unos meses renegaba aprensivamente de la supuesta esterilidad sentimental perpetua de mi vida. He vivido, por algunos meses, un periplo agridulce; idílico por momentos y tortuoso por otros, que hace menos de tres semanas culminó estrepitosamente por causas que no divulgaré. El punto de este post es que cavilando retrospectivamente sobre mi accionar y el ajeno a la vez que asimilaba las dolorosas secuelas, arribé a conclusiones que me asustan, y para ello apelaré a regodearme nuevamente de mi perturbadoramente ecléctico panteón de figuras históricas que no necesariamente admiro pero que suelo evocar con ahínco. Hoy le toca a León Trostky que, aunque muchos advenedizos de su biografía no lo crean, es el ideólogo de los “deplorables” mecanismos fundamentales (por si no se percataron, soy un gran apólogo suyo) que posibilitaron la inusitada bravura de los defensores soviéticos del Ejército Rojo durante esa apremiante situación que podríamos llamar el Asedio Alemán de Stalingrado.
“An army cannot be built without reprisals. Masses of men cannot be led to death unless the army command has the death-penalty in its arsenal. So long as those malicious tailless apes that are so proud of their technical achievements—the animals that we call men—will build armies and wage wars, the command will always be obliged to place the soldiers between the possible death in the front and the inevitable one in the rear.”
¿No les parece que el precepto sintetizado en la primer oración es, a priori, promisoriamente traspolable a nuestras anodinas, seguras y sórdidas vidas?
Considero que, en varios aspectos de mi vida, ya estoy pensando como Trotsky, y si bien no me gusta y va en menoscabo de ciertos ideales pueriles que tenía hasta hace poco tiempo, es la opción pragmática para no convertirme en una punching ball semoviente a merced de la hostilidad gratuita de la gente.
Supongo que pocas personas entenderán el quid del post. Y las que lo comprenderán pueden ser contadas con los dedos de una mano.
Estrategias espurias para prevalecer