La alegoría, profundamente concerniente a mi propia vida y sus bemoles vigentes, queda circunscripta al diálogo, aunque quizá, en mucha menor medida, trasciende esa delimitación y alcanza a los personajes.
Soy un laburante sociópata.
También escribo cosas copadas, pero como soy un amargo nadie lo nota.
De hecho, what the hell, soy un eximio escritor impromptu y tengo una miríada enorme de virtudes para compensar mis defectos.